El parte amistoso de accidentes de tráfico, ese gran desconocido


La declaración amistosa en accidentes se implantó en España hace ya dos décadas. A pesar de este tiempo, la mayoría de los conductores no saben muy bien como rellenarlo y terminan avisando a la policía. Sería muy positivo que la DGT obligara a los conductores a rellenar un parte amistoso a la hora de obtener el permiso de conducir.

La confección del parte de declaración amistosa de accidentes no debería plantear mayores problemas. Es un documento que se utiliza cuando se ha producido un accidente de circulación y los daños materiales no son de gran consideración ni, por supuesto, hay heridos, ya que en esos casos se tendría que avisar a la Policía Local, si el accidente ocurre en vía urbana, y a Guardia Civil, si sucede en vía interurbana.

Actualmente, la norma que regula este tipo de declaración amistosa de accidente es la Ley de responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor (RDL 8/2004). En su artículo 8 establece que para agilizar las indemnizaciones en el ámbito de los daños materiales originados con ocasión del uso y circulación de vehículos de motor, el asegurador facilitará ejemplares de la denominada «declaración amistosa de accidente» que deberá utilizar el conductor para la declaración de los siniestros a su aseguradora.

Antiguamente no se hacían este tipo de declaraciones, y los problemas eran frecuentes. Es en el año 1972 cuando la Asamblea Plenaria del Comité Europeo de Seguros invita a todas las entidades de seguro a introducir en sus países la «Declaración Amistosa». Esto supondría utilizar un modelo común en cuanto a formato. España se unió a este acuerdo en 1987.

Las compañías aseguradoras llegan a un acuerdo a través de dos convenios, el CIDE (Convenio de Indemnización Directa Español) y el ASCIDE (Acuerdo Suplementario al Convenio de Indemnización Directa Español). Estos convenios establecen situaciones preestablecidas que aceleran la resolución de los siniestros en el ramo de automóviles.

Un estudio realizado por Línea Directa Aseguradora demuestra que dos de cada tres conductores no saben rellenar un parte amistoso, un dato que preocupa. Sería muy positivo que la DGT obligara a los conductores a rellenar un parte amistoso a la hora de obtener el permiso de conducir, o que se realizaran cursillos con el mismo fin, una vez obtenido el carné.

Rellenar correctamente un parte amistoso significa resolver los trámites del accidente en menos de una semana; en caso contrario, la gestión puede llevar meses e incluso terminar en los juzgados.

Los errores más comunes que cometen los conductores a la hora de rellenar el parte de accidente son: Tratar de determinar el responsable del accidente, tarea que corresponde a las aseguradoras; marcan incorrectamente las casillas; croquis deficiente; realizan un parte incompleto, solo con datos y firmas de los implicados.

También los hay pícaros, que intentan aprovecharse del sistema, declarando en el parte, daños que provienen de otras situaciones anteriores. Otro intento de fraude muy frecuente se detecta en los asegurados con pólizas a terceros, que intentan simular accidentes con amigos que tienen pólizas a todo riesgo.

He tenido un accidente, ¿qué hago?

Si los daños materiales son de gran consideración o hay heridos, avise a la Policía Local, si el accidente ocurre en vía urbana, y a Guardia Civil, si sucede en vía interurbana. Si no sabe determinar este aspecto llame al 112 y diga donde se encuentran.

Lo primero que debe hacer es evitar que se produzcan nuevos siniestros. Aparten los vehículos y eviten que haya personas en la calzada. Si es necesario pónganse los chalecos reflectantes. Prepare el permiso de conducir y el recibo del seguro. Saquen un parte de declaración amistosa, da igual quién lo aporte. Cada parte es para dos vehículos, si hay más se cumplimentan tantos partes como sean necesarios. El parte lleva dos copias que se calcan, da igual la copia que se quede cada uno y es lo mismo quien figure como A o B.

El parte se compone de apartados numerados y muy comprensibles, vayan rellenándolos, da igual quien lo haga, incluso pueden participar los dos. Cumplimenten la fecha, hora y el lugar del accidente, los datos de ambos conductores y asegurados, la marca, modelo y matrícula de los vehículos, los nombres de las compañías aseguradoras, números de pólizas y validez. Reflejen si hay testigos y heridos, aunque sean leves. Llega el momento de hacer el dibujo, recuerden que no son arquitectos, pero sí que debe comprenderse, dibujando las calles con sus nombres y la posición de los vehículos mediante rectángulos. Las flechas ayudan a indicar la dirección seguida y sentido de las calles.

En el centro del parte hay 17 circunstancias que detallan la conducta previa al accidente. Señalen con una «X» las que se adapten a cada vehículo. El apartado observaciones está por si tiene alguna observación que hacer, incluso si opina lo contrario al otro conductor. Por último revisen el parte y es muy importante firmarlo los dos conductores. Después de firmado no se puede cambiar nada en ninguna copia.

Cada conductor se quedará una copia y lo entregará a su compañía de seguros antes de siete días, ellas llegarán a un acuerdo. Un parte amistoso no firmado por las dos partes no vale para nada, sería un intercambio de datos. En este caso llamen a la policía. Si uno de los conductores no firma, se muestra agresivo, sospecha que puede fugarse, que no tiene la documentación en vigor o que conduce bebido llame lo antes posible a la policía. Si tras el accidente el vehículo no puede circular llame a una grúa a través de su aseguradora.

Recordemos que todo usuario de la vía implicado en un accidente de circulación deberá comunicar, en todo caso, su identidad y los datos del vehículo a los otros implicados, si se lo piden y que cuando sólo se hubieran ocasionado daños materiales y alguna parte afectada no estuviera presente, deben tomar las medidas adecuadas para proporcionarle, cuanto antes, su nombre y dirección, bien directamente o a través de los agentes de la autoridad. En este sentido, el Reglamento General de Circulación impone una sanción de 150 euros si no se hace.

Ya saben que somos personas, la educación nos hace ser grandes.

El perfil psicológico de un policía


Muchas veces nos preguntamos cual es el perfil psicológico que debe cumplir un policía, pues de su forma de ser y aún más, de actuar, dependerá la seguridad de los demás. Hubo una época, una policía que queda muy primitiva, en la cual el perfil psicológico era igual al de los delincuentes. De hecho, para ser policía hay que empatizar mucho, ponerse en la piel del delincuente y predecir sus movimientos, su forma de delinquir. Obvio, un delincuente sería buen policía en este sentido, pues se adelantaría a muchos delitos porque ya conoce la forma de actuar. De hecho muchos delincuentes fueron padres de la criminalística, criminología y en general de la policiología, y dejaron escritos manuales de los cuales los policías de hoy todavía siguen aprendiendo.

Pero nos encontramos en una sociedad moderna, avanzada, con nuevas formas delictivas (más allá de los primitivos delitos contra la vida y la propiedad) En una policía moderna, encontramos perfiles específicos dependiendo de la unidad operativa a la que pertenezca el policía, pues no todos deben reunir el mismo perfil, la especialización hace que las formas de investigar o actuar sean distintas. Así, los de los Policías Operativos (las fuerzas de choque, los Rambos), los Policías Administrativos (Académicos), los Policías Sociales o de Proximidad (Sociables), los Policías de Investigación de accidentes (Intuitivos y Observadores), etc.

Después tenemos que observar un hecho que buscan algunos para ser policías, personas que buscan en el uniforme un objetivo específico, ya sea venganza, prepotencia, valoración, etc. El ideal es el policía que ingresa por vocación policial.

En mi opinión, para formar buenos policías, la edad ideal de ingreso es de 25 a 35 años, pues se posee una experiencia en la vida, acompañada en ocasiones de una experiencia laboral que hace valorar la profesión con más interés. Maduros y concientes de lo que significa una gran profesión que tiene que ver con valores y compromiso con la sociedad, pues se corre el peligro de ser demasiado joven y en ocasiones buscar la plaza con buena paga, olvidándose de la vocación de servicio.

CARACTERÍSTICAS GENÉRICAS

Como quiera que sea, les debe gustar la aventura, las emociones fuertes, trabajo bajo presión, tolerantes, autodominio de sus emociones, dispuestos a grandes jornadas de trabajo, independientes emocionalmente, callejeros y de barrio, pero que al mismo tiempo puedan tratar con gente de altos niveles sociales; con educación media, líderes natos, un poco actores, políticos, críticos y propositivos.

- Formación y estudios. Estar actualizado en los temas que son propios con el puesto que ocupa.

- La personalidad. La capacidad de comunicarse con los demás, mantener cierta amistad, comprender y aceptar las opiniones de los demás, etc. El grado de adaptación y resolución frente a los problemas cotidianos. Saber aceptar el trabajo en equipo. En general, no tener un carácter colérico, irreflexivo, tozudo, etc.

- Sus actitudes: valoraciones y creencias que tiene de las cosas, de la vida, de los que le rodean, el trabajo de policía. Lo correcto sería mostrar siempre una actitud positiva.

- La motivación. El grado interés real hacia el puesto de trabajo. Se ha de mostrar siempre un gran interés, y además demostrarlo o parecerlo.

- Otras: Compromiso ciudadano, actitud y aptitud de servicio, lealtad a las Instituciones, capacidad para resolver problemas bajo mucha presión, valor, pero más inteligencia que valor, resistencia a situaciones difíciles, respeto por los derechos humanos, ética, disciplina, etc.

Asimismo, deberá descartarse la existencia de síntomas o trastornos psicopatológicos y/o de la personalidad. Para ello hay que tener estabilidad emocional, autoconfianza, capacidad empática e interés por los demás, habilidades interpersonales, control adecuado de la impulsividad, ajuste personal y social, capacidad de adaptación a normas, capacidad de afrontamiento al estrés y motivación por el trabajo policial.

MI REFLEXIÓN

Policía, es una palabra que no solo en su composición original tiene un significado u otro. Hay que ir más allá, alberga un trasfondo de humanidad, tolerancia, respeto y cuidado por los bienes y la paz común. Por lo tanto ese perfil policial, puede tener una génesis desarrollada en forma de vocación y heredada de padres a hijos como un sigma o nexo generacional o bien, por la tendencia del opositor a contribuir con un mundo mejor y por ende con la vida.

El perfil policial y fuera de los contextos sociales en los que nos movemos al dia de hoy, requiere no solo una actitud adecuada, sino se hacen necesarias herramientas aptitudinales para ejercer con equilibrio dicha tarea tan honorable como la es la defensa de los derechos y libertades del ciudadano.

Hablamos de hombres y mujeres capacitados y entregados por una sociedad más libre y donde tengamos mayor calidad de vida. (da lo mismo, por dinero o por vocación), pues hoy en día, se busca una situación laboral satisfactoria y un puesto que te dé una libertad económica suficiente. Decir ante eso, que el verdadero policía, va mucho más allá de esto. Su sueldo no esta reflejado en su trabajo, su ocupación o entrega por la seguridad de las personas, y en similitud con los médicos, hacen gala de la perseverancia y constancia que lleva al éxito de sus actuaciones. Pero lamentablemente, nos vemos enfrentados a situaciones como la de nuestro amigo Fran, -entre la vida y la muerte o entre la libertad y condena del sistema judicial- o la de nuestro compañero Juan Jesús Arcas, que murió asesinado, en acto de servicio, a manos de un despiadado criminal.

Aspectos fundamentales como justicia, templanza, sabiduría y fortaleza, no solo son las esferas de las virtudes conativas del hombre según Kant. Esto son valores éticos que todo profesional de la seguridad debe tener o intentar conseguir para el desarrollo digno de sus tareas asignadas.

Luego viene el desgaste profesional que como bien es sabido, amartilla con fuerza y sigilo el temperamento o comportamientos del operativo policial. Dígase, la frustración laboral por no verse cumplidos los objetivos (ascenso o designación laboral), o en su caso, las desavenencias con el sistema de justicia que tantas veces deja impunes situaciones que policialmente deberían tener condena o con los mismos compañeros o jefes en su afán de poder y supremacía en este mundo jerárquico al que se pertenece. La envidia no se queda atrás.

Por ello y como conclusión a esta reflexión, el poli veterano asentirá cuando dgo que no es lo mismo  ser buen policía que ser un policía bueno. En la primera, implica el desarrollo profesional en condiciones y la segunda la bondad del mismo. Solo una debe ser la premisa general de ese perfil, que sería el respeto, donde quede imbuido todo cuanto se pueda desear en un estado de derecho como en el que vivimos.

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