¿Por qué la culpa de un accidente siempre es del otro?


Cuando el investigador llega al lugar del accidente, frecuentemente se encuentra con dos partes implicadas que se creen en posesión absoluta de la verdad. En ese momento comienza lo realmente duro, pues es sumamente importante actuar como un verdadero brujo y conocer lo que ha pasado en realidad.

No es la regla absoluta, pero sí la genérica, ya que hay situaciones donde las partes se comportan con exquisita educación, sin tratar de huir de la justicia y reconociendo su parte de culpa en el accidente.

Hasta el más fácil de los accidentes

Un cruce en cruz, una señal de STOP tan grande como un templo, se produce la colisión y el infractor que no respeta la señal achaca a la otra parte su exceso de velocidad. Es lo más común.

Otra situación complicada es cuando el accidente se produce en un cruce regulado por semáforos. Un parte manifiesta que lo tenía en verde y la otra que lo tenía en ámbar. Siempre sale la palabra “ámbar”. Cuando lo cierto y  la verdad es que para que un semáforo se ponga en verde, el otro ha de estar previamente en rojo.

Problemas con la fuente de información

La cuestión es que el investigador se encuentra con la difícil papeleta de descifrar lo ocurrido. Los conductores, amén de los testigos, son la principal fuente de información, pero plantean una serie de problemas.

Son  las situaciones que pueden afectar a su testimonio, ya que la capacidad del conductor para contestar las preguntas con precisión está influenciada por lo que él considera sus problemas personales, que para él son lo más importante. Encontramos cuatro situaciones complejas de este tipo:

  • Racionalización: El implicado, siguiendo a veces un innato instinto de conservación, encuentra razones que justifican su actuación en los hechos que motivaron el accidente. Siempre buscará una respuesta que justifique su conducta.
  • Evasión de responsabilidad: Algunos de los que se saben culpables tratarán de desorientar, dando información inexacta. Estos son muy frecuentes. Son personas incapaces de reconocer su culpa en muchas facetas de la vida cotidiana.
  • Amnesia retrógrada: consiste en la pérdida momentánea de memoria debido a la conmoción. Muchas veces, la pérdida de memoria de los acontecimientos previos al accidente dura casi el mismo tiempo que la inconsciencia que se produce después. Por tanto, se debe poner en duda todo lo que el afectado cuente sobre lo acontecido poco antes de la actualización del accidente.
  • Falta de observación: Muchas personas no pueden dar información sencillamente porque no han observado.
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