Reflexión: ¿Libertad?


En una época donde reclamamos y nos rompemos la garganta reclamando por nuestra intimidad, la tan preciada intimidad que nos dio la Constitución, y de la que carecían nuestros más recientes antepasados, muchos de ellos presentes hoy, y resulta que con la llegada de la cuarta pantalla y de la tercera también, o sea, los móviles y los ordenadores, ¡perdemos nuestra intimidad!

Primero las webs se orientaron hacia los contenidos, el rey era el webmaster, y después se orientaron a las comunidades, con la web 2.0 donde cualquiera podía “crear”.

Las últimas tendencias indican que cualquier persona puede crear una web en pocos minutos, de forma intuitiva, y además gratis. Pero lo último de lo último son las redes sociales. Sí, gracias a estos espacios, Tuenti, Facebook, … que sirven para ofrecer nuestros datos y nuestras fotos más íntimas a los extraños, esas fotos y esas cosas que no diríamos nunca, esa es la intimidad que tenemos. Y lo hacemos sin darnos cuenta del peligro real que se esconde detrás de tan absurda acción. Nombres completos, fotos, fechas de nacimiento, nuestros amigos, etc. Coño, parece el DNI, pero es que en éste ni siquiera estamos tan “fichados”.

Y todo ello ocurre en un momento donde nos rompemos los pulmones alegando que la Ley de protección de datos está por algo.

País de locos.

Y no nos engañemos, la dictadura era mala, malísima, y tanta opresión hizo que cuando se vió un abismo de luz se evitara por cualquier medio volver a caer en tan injusto sistema. La respuesta no tardó en llegar, nuestra Constitución de 1978, la que reconocía el derecho a la libertad, ese derecho que hemos convertido entre todos en derecho al libertinaje.

Hemos caído en la trampa, muchos derechos, pero para los merecedores de castigo. Muchos derechos, más si cabe, eso vende, pero para las víctimas pocos, para la gente de bien menos aún, eso sí, ¡somos progres!

¿Libres? Jajajajajajajaa.

Juan Antonio Carreras. Carris.

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