De patrulla como cada día


Juan Antonio Carreras. Policía Local.

Diez de la noche, una hora un tanto anormal para comenzar a trabajar, cuando el resto de los mortales se preparan para irse a la cama, pero alguien tiene que cuidar de la seguridad colectiva, yo ya sabía dónde me metía.

Es como el mundo al revés, duermes cuando los demás trabajan, comes cuando duermen, y estás con tu familia los pocos días libres que coincides con ellos. No puedes hacer planes de futuro, en una semana se vuelve la tortilla y te llaman para estar uniformado, al pié del cañón, vigilando el disfrute de los demás, pero no me quejo, ya sabía dónde me metía.

Llegas al cuartel y miras los compañeros que trabajan hoy, vaya, que mala suerte, al frente del servicio esa persona que no te gustaría tener como suegro, ni como padre, ni como nada, pues lo odias, llevas muchos años viendo la clase de persona que es y las atrocidades que comete, el poco sentimiento humano hacia sus compañeros… en fin, a rezar, que no la tome hoy conmigo, pues vengo un poco jodido ya que me habría gustado llevar a cenar a mi mujer, pues hoy es nuestro aniversario de bodas, pero no me quejo, ya sabía dónde me metía.

Lectura de servicio, patrulla 1 en tal zona, patrulla 2 en las inmediaciones. Mi compañero de la derecha pone mala cara, pues le ha tocado de pareja con el más gandul del cuartel, así que toca conducir y a esperar que lleguen las siete y media de la mañana, que es cuando acaba el turno.

Varios compañeros charlan sobre sus intervenciones en días anteriores. ¡A la calle!, espeta el jefe de servicio, no sea que el concejal vea más de dos guardias dentro del cuartel y se vaya a creer que están tocándose las narices. Pues bueno, tomaremos un café en el bar cercano, pero con mucho cuidado no sea que vayamos más de dos guardias y se piense la gente que estamos de borrachera, y es que más de dos son multitud.

Así que arrancamos el coche y nos buscamos un sitio donde poder tomar ese café. “Tango uno de base” se oye por la emisora, ¡Adelante! Respondemos. Diríjanse con urgencia a la calle Mayor, un conductor ha tenido un accidente con otro que se quiere marchar y al parecer va borracho. ¡Ya no tomamos café hoy! A toda velocidad nos dirigimos al lugar y efectivamente el conductor va como una cuba, se puede ver a distancia. Lo sometemos a las pruebas de alcoholemia y arroja un resultado de 1.25 mg/l de alcohol en aire espirado, cinco veces por encima de lo permitido. Señor, está usted detenido por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas. ¡Ni que fuera yo un delincuente! Responde malhumorado. Nosotros a lo nuestro, pues ya tenemos que escuchar muchos comentarios absurdos cada día para que esa ridiculez nos asuste.

Y menos mal que no hay heridos, aún así ya tenemos trabajo para dos o tres horas, y  rezando porque no salgan más accidentes, ya que en ese caso tendríamos que dejar esto a medio y desplazarnos de nuevo.

Dos de la madrugada, el conductor borracho tendrá que ir mañana a juicio y le privarán de conducir de uno a cuatro años, mas la multa económica que le ponga el Juez.

¿Y el café? Pues nos hemos quedado sin poder tomarlo, ya está todo cerrado y lo poco que queda abierto sería una provocación entrar a estas horas.

Las calles desiertas, el mínimo ruido es un indicio de que algo no va bien. Seguimos la patrulla, todo está normal y hacemos tiempo hasta que a las tres podamos comer algo. De regreso al cuartel suena la emisora de nuevo ¡Joooooder! Nos joden la cena. Diríjanse a la calle Madrid, en una vivienda de ecuatorianos hay montada una fiesta, el vecino que llama se ha acercado a llamarles la atención y le han partido la nariz. Rápidamente de nuevo vamos a la vivienda, nadie abre la puerta, la música se oye a dos manzanas, así que en estos casos no queda otra que agudizar el ingenio y salirse un pelín de la Ley, dicen que el fin justifica los medios, y son muchos los vecinos que están en vela por estos impresentables. Toca quitar los plomos, a ver si así se callan. Conseguimos que abran la puerta e identificamos al autor, que se viene detenido a Comisaría, pues además se nos puso “bravo”. Así que se nos hacen las cinco de la mañana. Yo ya ni tengo hambre ni tengo ganas de nada. Solamente quiero que acabe el servicio para irme a mi casa, pero a dormir, porque cuando llegue, mi mujer ya se habrá ido a trabajar. Menudo aniversario. Rezo para que a mi vecino no le entre el subidón con el bricolaje pues sin ruido seguro que podré dormir. Me levantaré tarde, con mal humor, sin ganas de comer y por la noche entraré de nuevo a trabajar y la misma historia. Un día tras otro ¿Cuándo llegan esas vacaciones?

Este puede ser un día cualquiera en la vida de un agente de policía, de cualquier Cuerpo. Nosotros trabajamos a turnos, dando la coincidencia de que lo hacemos cuando más fiestas hay. Pero no me quejo, ya sabía dónde me metía y además me gusta. Paso de críticas de gente ignorante que no sabe por lo que pasamos y que piensa que nos damos la vidorra padre. Tenemos familia, y vaya si deben aguantarnos bien. Consulten la tasa de separaciones y divorcios en nuestro Cuerpo, ya verán. Tenemos trastornos de sueño, de alimentación y si no sentimos nuestra profesión con vocación podemos acabar expulsados o vivir amargados hasta que dure.

Lo peor es que somos condenados y el sistema nos ataca con más dureza que al resto de mortales, y si al menos tuviésemos el apoyo de la gente…

Sí, reconozco que hay malas personas que trabajan de policía, como en cualquier trabajo, pero no es justo que sus acciones empañen las de muchísimos profesionales. No es justo, y la gente tiene que empezar a darse cuenta ya.

Dedicado a una persona muy especial a petición de Armstrong. Mucho ánimo chaval, me encanta esta profesión, he sido contundente en el artículo porque es la realidad, pero tenemos días muy tranquilos también y muy buena gente, solo te pido que tengas vocación, si es así ¡adelante!

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8 comentarios

  1. […] De patrulla como cada día […]

  2. Hola, a tu artículo le veo solo un pero…. y es… “pero no os dais cuenta que somos una especie rara???”.
    Te leo siempre que puedo, ya me conoces no paro.
    Un salu2 AMIGO

  3. Buen artículo-.!

    Refleja el cada dia de un servicio de policia local. (no quiero decir que tengamos accidentes y alcoholemias cada dia, pero la situación reflejada la tenemos en muchas PPLL)

  4. Gracias a todos los comentarios expuestos hasta ahora.

    Starko, no te me vengas abajo ahora, siempre que tengas un bajón piensa en la gran cantidad de gente a la que ayudas sin darte cuenta. Imagina un mundo sin policía. No ¿verdad?

    Manolo Gamboa, yo también, lo sabes, lo sería si naciese mil veces, por eso me cuesta tanto “salir” de esta profesión. Que maravilla de alumno tuve, jajajajaja, ojala muchos más así.

    Fco Jose G, lo sé amigo, en “tos laos cuecen habas”, pero faltan personas que lo manifiesten, escribiendo por ejemplo, como nosotros.

    RubenaweR, gracias compañero, tu reflejo es el de muchos, quería escribir ese reflejo silenciado.

  5. Enhorabuena por reflejar la realidad y por subirme el ánimo en una temporada en la que lo veo todo un poco oscuro y la cruda realidad está intentando merendarse mi vocación.
    Que nunca se nos olvide que estamos trabajando por y para el ciudadano.

    Un abrazo y adelante con este estupendo blog.

  6. Carris me ha encantado tu entrada.
    Yo me preparé la oposición para Policía Local porque quería huir de un sueldo de “mil eurista” en un taller de mecanizado.
    Aprobé en mi municipio e hice la Academia en Molina y a día de hoy, si volviera a nacer mil veces, mil veces que quisiera ser Policía. Doy gracias a Dios todas las mañanas, tardes o noches de trabajar en algo que gusta tanto.

    Un saludo!

  7. la verdad es que el trabajo en si esta bien no te puedes quejar yo soy electricista y te puedo asegurar que en “tos laos se cuecen abas” lo que como en otro articulos ya he posteado, es que no hay derecho a que la gente os critique por tomar café o pararos en una panadería a comer algo, cualquier trabajador tiene su media de almuerzo y no es criticado.

    quiero que conste que habemos mucha gente que valoramos vuestro trabajo y agradecemos vuestro esfuerzo,
    Animo que te veo un poco depre, piensa en la gente que esta en paro y se siente impotente de no poder encontrar curro, recuerda que tu ademas de estar trabajando estas ayudando a los demas.

  8. Excelente artículo CARRIS. Me visto perfectamente reflejado en el mismo.

    Un saludo VERDE.

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