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¿Es usted un psicópata? Mire a su alrededor, seguro que conoce a más de uno


Juan Antonio Carreras. Policía local y criminólogo.

¿Qué pasa por la mente de un psicópata? Imagino que un sentimiento nulo de culpabilidad, seguramente, pensando que puede hacer lo que quiera con tal de satisfacer su ego personal, sin pena ni remordimiento, al contrario, fortaleciendo con esta conducta su autoestima. Algunos autores estiman que conforman el 1 % de nuestra población. La Región de Murcia cuenta con un millón y medio de habitantes, haga las cuentas: 15000 psicópatas, tantos como vecinos empadronados en Santomera.

La relación entre los psicópatas y los asesinos en serie es muy estrecha. También hay muchas clases de los primeros y de los segundos, ya que no todos actúan del mismo modo ni con la misma intensidad. Podemos decir que los asesinos en serie son siempre psicópatas, no ocurriendo lo mismo al revés.

Podríamos utilizar el símil del “camaleón” al hablar de ellos, por su camuflaje social, la incapacidad para evitar emociones humanas o la falta de preocupación por los demás.

Un psicópata es un individuo que sufre un trastorno de la personalidad asociado con un estilo de vida socialmente desviado y una tendencia a ignorar las reglas marcadas para superar un déficit de estimulación. Ese trastorno de la personalidad no impide que sea consciente de sus actos ya que los realiza libremente. Por eso, cuando cometen un delito son condenados, porque no son enfermos mentales. Su estilo de vida es socialmente desviado, aunque no siempre cometen delitos. De hecho, el psicópata ignora las normas sociales, observa que el sistema le marca unos límites que no está dispuesto a aceptar y por eso sube el listón de lo permitido para él. En definitiva, busca satisfacer su déficit de estimulación pero para eso necesita participar en conductas peligrosas y que se aparten de las normas sociales, eso es lo que realmente le atrae.

Si analizamos las características del psicópata podemos encontrar, dentro de su personalidad antisocial, episodios agresivos desde su infancia, que vienen marcados por un ambiente desestructurado, estando presente esta experiencia traumática a lo largo de su vida. No es de extrañar que en la infancia hayan sido víctimas de abusos, crueldad, agresividad y rechazo paterno. Durante la juventud son muy egocéntricos y no siguen un estilo de vida acorde al modelo social normal, son inestables y egoístas. La impulsividad y la frialdad marcan su comportamiento agresivo ya que no se inhiben ante estímulos externos, aumentando así su grado de peligrosidad. Son unos grandes manipuladores, distorsionando la realidad a las personas que les rodean, y para ello utilizan el engaño, se hacen pasar por buenos y que otros son los malos, para así ganarse la confianza de los demás. Buscan que la sociedad los enaltezca por sus actos. No sienten ningún remordimiento ni sentimiento de culpa. Por último, los más sofisticados y que realizan las conductas delictivas más graves, presentan un alto coeficiente intelectual.

Mire a su alrededor, seguro que conoce a más de uno.

De patrulla como cada día


Juan Antonio Carreras. Policía Local.

Diez de la noche, una hora un tanto anormal para comenzar a trabajar, cuando el resto de los mortales se preparan para irse a la cama, pero alguien tiene que cuidar de la seguridad colectiva, yo ya sabía dónde me metía.

Es como el mundo al revés, duermes cuando los demás trabajan, comes cuando duermen, y estás con tu familia los pocos días libres que coincides con ellos. No puedes hacer planes de futuro, en una semana se vuelve la tortilla y te llaman para estar uniformado, al pié del cañón, vigilando el disfrute de los demás, pero no me quejo, ya sabía dónde me metía.

Llegas al cuartel y miras los compañeros que trabajan hoy, vaya, que mala suerte, al frente del servicio esa persona que no te gustaría tener como suegro, ni como padre, ni como nada, pues lo odias, llevas muchos años viendo la clase de persona que es y las atrocidades que comete, el poco sentimiento humano hacia sus compañeros… en fin, a rezar, que no la tome hoy conmigo, pues vengo un poco jodido ya que me habría gustado llevar a cenar a mi mujer, pues hoy es nuestro aniversario de bodas, pero no me quejo, ya sabía dónde me metía.

Lectura de servicio, patrulla 1 en tal zona, patrulla 2 en las inmediaciones. Mi compañero de la derecha pone mala cara, pues le ha tocado de pareja con el más gandul del cuartel, así que toca conducir y a esperar que lleguen las siete y media de la mañana, que es cuando acaba el turno.

Varios compañeros charlan sobre sus intervenciones en días anteriores. ¡A la calle!, espeta el jefe de servicio, no sea que el concejal vea más de dos guardias dentro del cuartel y se vaya a creer que están tocándose las narices. Pues bueno, tomaremos un café en el bar cercano, pero con mucho cuidado no sea que vayamos más de dos guardias y se piense la gente que estamos de borrachera, y es que más de dos son multitud.

Así que arrancamos el coche y nos buscamos un sitio donde poder tomar ese café. “Tango uno de base” se oye por la emisora, ¡Adelante! Respondemos. Diríjanse con urgencia a la calle Mayor, un conductor ha tenido un accidente con otro que se quiere marchar y al parecer va borracho. ¡Ya no tomamos café hoy! A toda velocidad nos dirigimos al lugar y efectivamente el conductor va como una cuba, se puede ver a distancia. Lo sometemos a las pruebas de alcoholemia y arroja un resultado de 1.25 mg/l de alcohol en aire espirado, cinco veces por encima de lo permitido. Señor, está usted detenido por conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas. ¡Ni que fuera yo un delincuente! Responde malhumorado. Nosotros a lo nuestro, pues ya tenemos que escuchar muchos comentarios absurdos cada día para que esa ridiculez nos asuste.

Y menos mal que no hay heridos, aún así ya tenemos trabajo para dos o tres horas, y  rezando porque no salgan más accidentes, ya que en ese caso tendríamos que dejar esto a medio y desplazarnos de nuevo.

Dos de la madrugada, el conductor borracho tendrá que ir mañana a juicio y le privarán de conducir de uno a cuatro años, mas la multa económica que le ponga el Juez.

¿Y el café? Pues nos hemos quedado sin poder tomarlo, ya está todo cerrado y lo poco que queda abierto sería una provocación entrar a estas horas.

Las calles desiertas, el mínimo ruido es un indicio de que algo no va bien. Seguimos la patrulla, todo está normal y hacemos tiempo hasta que a las tres podamos comer algo. De regreso al cuartel suena la emisora de nuevo ¡Joooooder! Nos joden la cena. Diríjanse a la calle Madrid, en una vivienda de ecuatorianos hay montada una fiesta, el vecino que llama se ha acercado a llamarles la atención y le han partido la nariz. Rápidamente de nuevo vamos a la vivienda, nadie abre la puerta, la música se oye a dos manzanas, así que en estos casos no queda otra que agudizar el ingenio y salirse un pelín de la Ley, dicen que el fin justifica los medios, y son muchos los vecinos que están en vela por estos impresentables. Toca quitar los plomos, a ver si así se callan. Conseguimos que abran la puerta e identificamos al autor, que se viene detenido a Comisaría, pues además se nos puso “bravo”. Así que se nos hacen las cinco de la mañana. Yo ya ni tengo hambre ni tengo ganas de nada. Solamente quiero que acabe el servicio para irme a mi casa, pero a dormir, porque cuando llegue, mi mujer ya se habrá ido a trabajar. Menudo aniversario. Rezo para que a mi vecino no le entre el subidón con el bricolaje pues sin ruido seguro que podré dormir. Me levantaré tarde, con mal humor, sin ganas de comer y por la noche entraré de nuevo a trabajar y la misma historia. Un día tras otro ¿Cuándo llegan esas vacaciones?

Este puede ser un día cualquiera en la vida de un agente de policía, de cualquier Cuerpo. Nosotros trabajamos a turnos, dando la coincidencia de que lo hacemos cuando más fiestas hay. Pero no me quejo, ya sabía dónde me metía y además me gusta. Paso de críticas de gente ignorante que no sabe por lo que pasamos y que piensa que nos damos la vidorra padre. Tenemos familia, y vaya si deben aguantarnos bien. Consulten la tasa de separaciones y divorcios en nuestro Cuerpo, ya verán. Tenemos trastornos de sueño, de alimentación y si no sentimos nuestra profesión con vocación podemos acabar expulsados o vivir amargados hasta que dure.

Lo peor es que somos condenados y el sistema nos ataca con más dureza que al resto de mortales, y si al menos tuviésemos el apoyo de la gente…

Sí, reconozco que hay malas personas que trabajan de policía, como en cualquier trabajo, pero no es justo que sus acciones empañen las de muchísimos profesionales. No es justo, y la gente tiene que empezar a darse cuenta ya.

Dedicado a una persona muy especial a petición de Armstrong. Mucho ánimo chaval, me encanta esta profesión, he sido contundente en el artículo porque es la realidad, pero tenemos días muy tranquilos también y muy buena gente, solo te pido que tengas vocación, si es así ¡adelante!

¿Es usted un psicópata? Artículo de Carris publicado en La Opinión el 17/08/2010


La Opinión de Murcia

laopinion-17-08-2010

La Verdad digital. 16 de agosto de 2010


Paco mala gente


Parece que Paco es una mala persona, insolidaria e irresponsable, no consecuente de sus actos.

Por desgracia hay muchos “Pacos” así en nuestras carreteras. Yo sigo insistiendo, darse a la fuga en un accidente sin dejar tus datos debería ser delito o cuanto menos falta penal. Sin embargo,  a día de hoy, sigue siendo infracción administrativa. Recomiendo a cualquier persona que observe un accidente, que tome la matrícula del vehículo causante y ponga los hechos en conocimiento de la Policía.

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