Tipologías para víctimas de accidentes de tráfico


Juan Antonio Carreras Espallardo. Policía Local – Criminólogo

Puede leer el artículo en La Verdad de Carris:

http://blogs.laverdad.es/carris/2012/12/11/tipologias-para-victimas-de-accidentes-de-trafico/

Cuando la condición sexual lleva al suicidio (Diario La Opinión de Murcia)


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Juan Antonio Carreras Espallardo. Policía Local – Criminólogo – Twitter: @carris_

 Twitter: @carris_

Parece increíble que tener una determinada condición sexual sea una tema de debate pero aún menos creíble es que esa misma identidad pueda llevar a una persona a suicidarse al no ser aceptado por un determinado segmento de la sociedad, hasta el punto de sufrir en su persona el acoso, burlas y homofobia gratuita de otros.

El problema puede pensarse que no es tan grave a priori, pero sí lo es, la persona que tiene una condición sexual distinta, por decirlo así, homosexual, transexual, lesbiana, gay, como lo quieran llamar, sufre en todas las etapas de su vida el miedo a la no aceptación y represalias de las personas que le rodean, incluso de sus familiares más directos. El miedo a que el padre o madre no lo acepten y lo vean como un fracaso propio, las burlas de los compañeros del colegio, las fobias de sus jefes en el trabajo, y tantos otros factores negativos e injustificados van conformando ese clima de rechazo en la persona homosexual.

Es cierto que en los últimos años se ha avanzado mucho hacia la igualdad y reconocimiento de una determinada identidad sexual, no sin superar las infinitas trabas de este nuestro imperfecto sistema, donde hay personas que siguen muriendo de hambre o por una simple gripe. Hasta el reconocimiento del matrimonio homosexual, entre personas del mismo sexo, sigue causando repulsa en parte de la sociedad, hasta el punto de que el gobierno español interpuso un recurso contra esta ley aprobada en la legislatura anterior para dar cabida legal a una realidad evidente. Ha tenido que ser el Tribunal Constitucional el que haya dado la razón, que la ley es legal y por lo tanto las personas homosexuales pueden contraer matrimonio. ¿Cómo no van a sentir el rechazo de la sociedad? Si los propios gobiernos se encargar de generar el odio hacia lo ‘distinto’.

Siempre se pensó, bueno eso pensaron algunos, que la homosexualidad era una enfermedad, que los maricones -como así les llaman de forma despectiva- eran unos desviados sociales, fuente de peligro y contagio, algo así como unos monstruos. Muchos padres llevaban a sus hijos al médico para que ohhh milagrosamente los pudiesen curar. Imaginen el dolor que tiene que sentir una persona en sus carnes cuando es sometido a todo este circo de circunstancias.

La transexualidad, vista aún con peores ojos que la homosexualidad, le gana en estos días la batalla a los que piensan que es una enfermedad. Así pues, los transexuales ya no son enfermos mentales (a efectos legales). La nueva ‘biblia’ psiquiátrica, el DSM-5, Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales, destierra el Trastorno de Identidad de Género, aunque la clasificación de la OMS, menos utilizada por los profesionales, lo mantiene. El DSM solo conserva la “disforia de género”, es decir, la angustia que sufre la persona que no está identificada con su sexo masculino o femenino.

La homosexualidad sigue siendo tema de debate, por desgracia, que en ocasiones se convierte en homofobia, la cual puede llevar a una persona a renunciar a todos sus principios, a no resistir la lucha, a suicidarse. Los homófobos sienten aversión obsesiva hacia los homosexuales. Hace unos días, un adolescente gay se quitaba la vida por eso mismo, por el acoso continuo homófobo al que era sometido. Como él mismo reconocía antes de suicidarse: “lo siento, no he podido ser lo suficientemente fuerte”. El chaval, Josh Pacheco, de Michigan, Estados Unidos, apenas tenía los 17 años y era definido como un joven con una sonrisa contagiosa, y que contaba con el apoyo de sus hermanos y familia tras desvelarse su condición sexual. Josh dejó escrito en Facebook la siguiente cita de El Señor de Los Anillos: “Lamento anunciar que ha llegado el final. Ahora me iré. Os dedico mi más sentida despedida. Adiós”.

Con este artículo, escrito por una persona heterosexual, sí yo también soy distinto, pido respeto hacia las personas que por su condición sexual quieren una igualdad real, quieren que se les incluya en la Ley Integral contra la Violencia de Género, quieren optar en igualdad de condiciones a un puesto de trabajo, no quieren ser tema de debate político. En definitiva quieren vivir en paz su realidad sexual, sin más impedimentos.

laopinion_28-12-2012

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